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Sauce Viejo

Taller Tinta de Sauce: 16 años promoviendo la escritura

Taller Tinta de Sauce: 16 años promoviendo la escritura

Desde hace 16 años, Sauce Viejo posee un espacio que desde sus orígenes brinda la oportunidad a aquellos amantes de la pluma y la escritura de contar con un lugar donde puedan reflejar sus pensamientos y emociones a través del papel. Se trata del taller literario Tinta de Sauce, presidido en la actualidad por una de sus mentoras, Miriam Marsó. Desde sus inicios, allá por el 2002, ofrece a sus estudiantes “regocijarse en el mundo imaginario, no sólo para distinguir lo irreal de lo real, sino también para comprender cuán ilimitada es la imaginación”. Así lo explicó la citada escritora local, quien desde los albores del taller se propuso desarrollar y despertar en forma continua el placer por la lectura y la palabra. “Desde siempre apuntamos a que los vecinos logren la comprensión del texto dado o escrito, valorar lo expuesto y criticar en forma constructiva si fuera necesario”, explicó. En efecto, Marsó considera que la crítica y su aceptación “es una manera de aprender”. “Promovemos la colaboración y relación entre los talleristas; si bien cada uno tiene su espacio y su tiempo diferente, tratamos de acrecentar la comunicación entre los integrantes”, aclaró sobre la metodología de trabajo aplicada.

Miriam sostiene que dentro del taller, tener diferentes canales que sirvan de comunicación, tanto en forma escrita como oral, le permite a los miembros trabajar, incorporarse al grupo e interactuar con las propuestas dadas. “Utilizar libros de lectura y distintas clases de textos como diarios, revistas e historietas, también forma parte de las bases del trabajo; por supuesto que tratamos de que las creaciones producidas puedan publicarse, ya sea por medio de un diario, la revista local Utopía (donde colaboro), o bien por medio de una antología compartida”, indicó. Por otro lado, la escritora remarcó el respeto que se debe tener por el plan de trabajo impuesto, en el que se pondera la importancia de tener conocimiento acerca de lo que es un taller literario, cómo funciona, sus objetivos, cómo insertarlo en el caso de la escuela, en el horario y área de Lengua, sus juegos, sus actividades, incentivos y finalidad. “Todos estos puntos son para tener en cuenta, para saber dónde y cómo estamos parados y hacia dónde nos dirigimos”, planteó.

Escribiendo la historia

Remitiéndonos al pasado, vale recordar que el taller literario Tinta de Sauce comenzó en 2002 como un proyecto de tres escritores: Marcelo Fiorentino, Mirna Guerrero y la propia Miriam Marsó. Al año siguiente los primeros dos se retiraron y desde entonces hasta la actualidad lo coordina Marsó. El taller tenía como propósito animar a los escritores locales a que incursionen en la literatura y se animen a mostrarse a través de la pluma. El nombre, decisión de los tres escritores, trató de hacer hincapié en lo local, aunque en la actualidad asisten vecinos de Sauce Viejo y de otros lugares. En sus primeros años funcionó en la sede de la Vecinal Doctor Manuel Gálvez, con adolescentes y adultos. Luego se trasladó a la vecinal del barrio Areneras, aunque también se desarrollaba en el Centro de Integración Comunitario y en la Sala Cultural José María Vázquez, donde se reúnen en la actualidad.

Con el correr del tiempo, también funcionó en todas las escuelas del pueblo. Incluso en los últimos años, trabajó en la Escuela Técnica Nº 355 José Scaldaferri, donde junto a los estudiantes recorrieron diferentes lugares históricos. Esta labor se enmarcó en la compleja y dedicada tarea que desde 2009 emprende la escritora y periodista Miriam Marsó, quien se ocupa de escribir la historia de la localidad. Junto a este mismo establecimiento, el Taller Literario viene agasajando a pobladores que contribuyeron con sus recuerdos a formar parte de las memorias del distrito. Un ejemplo de ello sucedió el año pasado, cuando distinguieron a pescadores y cazadores locales. “Escribimos la historia del establecimiento educativo mencionado, con datos obtenidos del mismo, pero además con notas realizadas a los primeros directores, como el profesor Roberto Da Graca”, rememoró. Con esta entidad, el taller ha participado del Pre Festival del Pescador, con alumnos que concursaron con sus canciones escritas. Ese mismo año, estuvieron en la Feria del Libro de Santa Fe.

Indudablemente el 2009 fue un año más que especial para el espacio cultural, no sólo por todo lo ya mencionado, sino porque en ese momento editaron la primera Antología del Taller: “La fe de los sauces”, gracias al apoyo del Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe. Ya en el presente, el pasado 15 de junio, en el marco del aniversario 127º de la Fundación de Sauce Viejo, se presentó la segunda antología. En esa ocasión se agasajó a los empleados comunales con más de 30 años de servicios en la Comuna y a los jubilados. Por otro lado, en el mes de octubre se llevará cabo el segundo agasajo del año, con los trabajadores que faltaron más las empleadas de la Comuna que aún no fueron convocadas.

Inculcar el hábito

Entre los objetivos planteados por el taller Tinta de Sauce, se busca -como punto de partida- intentar un acercamiento con los talleristas de manera tal que se cree un ambiente propicio para iniciar la tarea. En el caso de los niños, se apunta a lograr que se encuentren a sí mismos, para sentirse reconocidos, escuchados y tenidos en cuenta. Aquel vecino que no tiene experiencia, recibe el acompañamiento y la ayuda necesaria para que se anime a dar el primer paso. El que tiene experiencia mejorará, pulirá e intensificará su escritura. “En el caso de los niños, el psicólogo ruso Lev Vigotski dice que ‘están abiertos al cambio y a la modificación cognoscitiva’, por lo que se puede aplicar esta afirmación en un taller literario puesto que la imaginación en un niño, es un terreno inexplorado, ilimitado; a los chicos hay que abrirles las puertas y permitirles que remonten vuelo”, expresó Miriam Marsó.

Asimismo, el espacio cultural programa y sostiene el tiempo. “En general las clases son semanales, pero siempre en forma constante”, indicó. Otra de las metas es buscar, adquirir, brindar y mostrar las herramientas necesarias para llevar a cabo el acto de creación. “Creamos e incentivamos el hábito por la lectura y la escritura, con el propósito de desarrollar el acervo cultural del tallerista; así, tratamos de encaminar todo de modo tal que la literatura sea un placer y se disfrute como arte, como terapia, como entretenimiento”, afirmó Marsó.

Presencia y labor sostenida

En el transcurso de estos 16 años, el taller literario “Tinta de Sauce” ha participado de ferias de libros, agasajos, encuentros literarios y festivales. A la vez, se han realizado revistas literarias con las distintas escuelas, además de fascículos, material didáctico, videos sobre la historia y exposiciones de fotos antiguas. El espacio también se encarga en forma insistente de informar e incentivar a que la historia de la localidad sea conocida por todos. “En una labor permanente, el taller continúa trabajando para que la palabra de nuestra gente sea reconocida y traspase los límites locales”, subrayó Miriam Marsó. Este año, el grupo ha participado de la 2a. Feria del Libro de Sauce Viejo, donde tuvo un stand propio adornado con elementos que refieren a los pescadores, como mallas, remos, faroles, pavas y mates, entre otros objetos que reflejan las costumbres sauceñas. Además se llevó a cabo la presentación de dos libros de autores sauceños: Jorge Vázquez, que publicó “Que mis hijos amen al pueblo como hoy lo amo yo”, una obra con poemas que identifican a los pobladores; y “Marina”, una novela de historia real de la escritora sauceña Ana Marsó.

Defensora del pasado y la palabra

Además de todo lo ya expuesto sobre la coordinadora del taller literario, como anticipamos, Miriam Marsó escribe la historia de la localidad a través de sus fascículos denominados “Memoria”, con entrevistas realizadas a pobladores y con documentación extraída de algunos sitios como el Archivo General de la provincia. Este trabajo de incentivar a conocer la historia, las costumbres y su idiosincrasia, lo realiza en las escuelas locales y en el Eempa de Sauce Viejo. Por su trabajo, la escritora local ha sido reconocida y distinguida a lo largo del tiempo.

Fuente: El Litoral

 

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