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Pediatras consideran “imprescindible” la vuelta a clases presenciales

Pediatras consideran “imprescindible” la vuelta a clases presenciales

Un documento emitido en las últimas horas por la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) concluye que “la vuelta a las escuelas en la modalidad presencial es imprescindible” para cuidar la salud de los niños, niñas y adolescentes (NNyA). Por supuesto que, dado la pandemia de Covid-19, sugiere hacerlo con una planificación adecuada, bajo la aplicación de estrictos protocolos y teniendo en cuenta las diferentes realidades epidemiológicas del país. La definición se logró luego del análisis de la situación que hicieron los distintos comités, subcomisiones y grupos de trabajo de la SAP, en pos de brindar pautas para el regreso a la escuela en el 2021. Se incluye la visión de pediatras especialistas en epidemiología, pero también en psicopedagogía, medicina del deporte y salud mental, entre otros.

En términos generales, sostienen que “la escuela es fundamental para el desarrollo y el bienestar de las NNyA, no sólo para la adquisición de conocimientos sino también para el fortalecimiento de aspectos emocionales y sociales, el cuidado de aspectos nutricionales, de la salud y la realización de la actividad física”. Reconocen que el cierre de las escuelas en el contexto de la pandemia marcó claramente disparidades sociales. “En nuestro medio muchos adolescentes son incapaces de completar su tarea escolar por falta de dispositivos o de conectividad, lo cual hace que los modelos de aprendizaje virtual resulten de difícil implementación, dando lugar a la aparición de una brecha tecnológica muy difícil de resolver”, señalan. En el abordaje incluyen a quienes tienen discapacidades, también “desfavorecidos” con el cierre de las escuelas.

A lo largo del documento se destacan reflexiones muy interesantes, que ponen a la educación como una prioridad. “La escuela habilita un espacio y un tiempo que crea libertad e igualdad. Su interrupción tiene consecuencias graves a corto y largo plazo para las economías y sociedades. Cuanto más tiempo las infancias y adolescencias, sobretodo aquellas en condiciones de vulnerabilidad, dejen de asistir a las escuelas, menos probable es que regresen. La inasistencia escolar trae aparejado otros riesgos como el embarazo en la adolescencia, la explotación laboral y sexual y las violencias”, subrayan. Por esto, creen que es muy importante que se lleve a cabo una “tarea activa de revinculación, de seguimiento de estos adolescentes para lograr su reincorporación a la escuela, como espacio, no sólo de aprendizaje, sino protector a través de los lazos con sus pares y docentes”.

La mayoría de niños, niñas y adolescentes, “cursan un duelo de lo perdido, extrañan el contacto, el recreo, los juegos y estar con sus pares”. Y particularmente las y los adolescentes transitan una etapa “en la que deben tomar distancia de sus adultos y les resulta muy difícil encontrar un refugio entre pares”.

Mirada epidemiológica

Aunque los niños y adolescentes desempeñan un papel importante en la amplificación de otros virus respiratorios comunes, como los brotes de influenza (gripe), hasta la fecha este no parece ser el caso del SARS-CoV-2, explican desde la Subcomisión de Epidemiología y del Comité Nacional de Infectología. Existe gran controversia en relación a la posibilidad de transmisión por parte de los niños, por lo que no se los debería considerar como “grandes transmisores” ya que la carga viral dependería del cuadro clínico y no de la edad.

Aunque quedan muchas preguntas, la evidencia actual indica que los niños y adolescentes pueden infectarse y es menos probable que presenten síntomas y desarrollen una enfermedad grave. Los datos más recientes sugieren que los niños mayores de 10 años pueden transmitirlo tan eficientemente como los adultos, y esta información debe ser parte de las consideraciones tomadas para determinar cómo abrir escuelas de manera segura y efectiva.

La situación actual de las políticas de Covid-19 tienen como objetivo “mitigar, no eliminar, el riesgo. Ninguna acción o conjunto de acciones eliminará por completo el riesgo de transmisión, pero la implementación de varias intervenciones coordinadas puede reducir en gran medida ese riesgo”. Es por eso que afirman que “es fundamental que las escuelas abran de la forma más segura y rápida posible para reanudar las clases presenciales”. Y recomiendan el uso de 3 indicadores principales, que incluyen dos medidas de carga de enfermedad en la comunidad (es decir, la cantidad de casos nuevos cada 100.000 personas en los últimos 14 días, y el porcentaje de pruebas RT-PCR positivas durante los últimos 14 días) y una medida de autoevaluación acerca de la implementación escolar de estrategias clave de mitigación, como las medidas de protección. (Ver aparte)

Si esos indicadores epidemiológicos advierten bajo riesgo recomiendan la reanudación escalonada y progresiva de las clases presenciales en todos los niveles. Si hay mediano riesgo, habilitar actividades educativas no escolares-artísticas, deportivas, recreativas, de apoyo escolar u otras en grupos de no más de diez personas preferentemente al aire libre; actividades presenciales de cierre del año para estudiantes del último año de nivel primario y secundario. Con alto riesgo de contagio, con una ocupación de camas superior al 80 por ciento, no está previsto el retorno presencial a las escuelas.

Salud física y psicológica

Más allá de la imprescindible visión epidemiológica que impone la pandemia, el documento de la SAP enfatiza aspectos importantes a tener en cuenta a la hora regresar a las aulas, que tienen que ver con las consecuencias que puede estar provocando en la salud psicológica y física de los chicos el hecho de no asistir a la escuela por un tiempo tan prolongado. Desde lo psicopedagógico advierten que es necesario comprender la vivencia del aislamiento social y todo lo que implicó para ellos; asegurarse de conocer las condiciones particulares de los chicos durante el aislamiento; atender a las necesidades de los alumnos, sabiendo que deben nivelarlas dadas las diferencias de acompañamiento familiar, conectividad, etc. Destacan que es necesario poder resignificar de manera clara y concreta las implicancias del Covid 19 para que la escuela vuelva a ser un lugar seguro: “Pasar del miedo, al conocimiento que permite tomar las medidas correspondientes de cuidado responsable”.

De ahí en más, “como pueden aparecer muchos casos de niños donde se hayan vulnerado sus derechos durante el confinamiento”, es necesario “disponer de vías rápidas para la consulta a profesionales de la salud”. También, “estar atentos a signos/síntomas o manifestaciones de haber sido víctimas de violencia o abuso sexual de manera de hacer las derivaciones oportunas a los servicios de salud mental y médicos para garantizar su cuidado y sostén emocional”. Desde lo psicológico, proponen poner especial atención en evaluar dificultades para retomar las rutinas escolares y adaptaciones a las nuevas modalidades de inserción en la escuela. Es que “el prolongado tiempo transcurrido en los hogares podría traducirse a nivel conductual en la necesidad de reaprender los comportamientos que requieren las coordenadas de tiempo y espacio pedagógico”. Asimismo, habrá que evaluar las consecuencias emocionales del aislamiento, posibles pérdidas acaecidas por la pandemia y desregulaciones en el proceso de socialización. Y facilitar herramientas a los docentes y padres para acompañar y abordar las dificultades.

“El aprendizaje no puede ser pensado más allá de las emociones. Las experiencias vividas por los NNyA y sus familias durante el tiempo de suspensión de clases presenciales son un punto de partida esencial para la resignificación de una nueva forma de hacer escuela”, es otra de las ideas que destacan los especialistas a la hora de pensar cómo volver a las aulas.

Estrictos protocolos

LOS EPIDEMIÓLOGOS RECOMIENDAN UN ESTRICTO PROTOCOLO PARA VOLVER A LAS AULAS QUE INCLUYE:

  • Distanciamiento social de 2 metros, que puede reducirse a 1,5 en el aula si se aplica estrictamente el resto de las medidas.
  • Higiene de manos: durante la estadía en la escuela se recomienda realizar lavado de manos idealmente cada NOVENTA (90) minutos.
  • Higiene respiratoria: uso de tapabocas durante todo el tiempo que dure la permanencia en la escuela. Será obligatorio a partir del primer grado de escuela primaria, y se recomienda comenzar el entrenamiento para su uso en nivel inicial.
  • Transporte público y escolar: escalonar horarios de estudiantes, docentes y personal no docente de manera de separarlo de los picos relacionados con los del desplazamiento laboral. Organizar el horario de ingreso de la escuela secundaria, separándolo del horario de comienzo de la primaria.

Además, se brindan recomendaciones para la higiene, seguridad y acondicionamiento de la infraestructura previo y durante la reapertura, se dan técnicas de limpieza y desinfección y sugerencias para los establecimientos que tienen comedores.

Fuente: El Litoral

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