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El Chaparral: Drogas, disputas territoriales, balaceras y vecinos aterrorizados

El Chaparral: Drogas, disputas territoriales, balaceras y vecinos aterrorizados

A sólo 5 minutos del centro de Santo Tomé se encuentra uno de los barrios más estigmatizados de la ciudad: El Chaparral. Cuando al santafesino promedio se le pregunta sobre “El Chapa”, frecuentemente lo tiende a caratular como uno de los lugares más complicados del distrito, junto a Las Vegas (al suroeste) y Costa Azul (al norte). Si bien la frase no está tan errada, en realidad es trillada y mediatizada. Esto último se ratifica con lo sucedido hace unas tres semanas, cuando las noticias se centraron en las balaceras ocurridas en las inmediaciones del Centro de Atención Primaria de la Salud “Eva Duarte de Perón”, ubicado en Córdoba y Necochea. La primera fue un lunes y la segunda dos días después, presuntamente entre bandas que se quieren liquidar por deudas de muerte.

El “finado” en cuestión es un joven de 23 años ultimado el pasado 2 de septiembre, cuando estaba con un grupo de amigos: lo sorprendió una ráfaga de balas. Fue el único que perdió la vida. Previamente, los medios habían reflejado otros enfrentamientos a tiros entre temerosos de la zona, como el ocurrido a finales de agosto. Otros más quedó registrado el 11 de noviembre, cuando un hombre de 26 años recibió un balazo en la cadera. Lo trasladaron desde El Chaparral hasta el Hospital Cullen, donde se recuperó favorablemente pero el plomo dejó una discapacidad.

El último intercambio violento de disparos acontecido cerca del nombrado Caps, obligó a que los pacientes que aguardaban su turno afuera ingresen abruptamente para refugiarse del fuego cruzado. Todo esto a las 11 de la mañana. Claramente estos títulos asustan. Sin embargo, los que viven en “El Chapa” mayormente ven gestos solidarios que funcionan como pilares para dar firmeza a un barrio pobre.

Apellidos conocidos

Determinadas secuencias sospechosas que ocurren regularmente, dejan de manifiesto que en El Chaparral suceden “cosas”. “Siempre hubo venta de drogas y la Policía lo sabe. ¿Qué hace un BMW entrando al barrio a las 8 de la mañana? Eso es porque acá hay un comercio bien marcado que se da en un determinado sector del barrio, una manzana donde todos sabemos que hay cosas raras”, denunció una trabajadora social con más de 15 años de servicio en la barriada. Otros testimonios reiteran la connivencia entre las fuerzas del orden y algunos reconocidos personajes. Según comentarios de pasillo, los particulares negocios se dan entre dos apellidos populares: los “A” y los “R”. Abocados a los estupefacientes y a singulares actividades con animales, los años de “trabajo” dieron sus frutos con el tiempo. “Han crecido mucho y lograron un paso libre permanente de personas que buscan sus cosas y todos sabemos qué… Sólo alcanza con decir el apellido para que se les permita ir al lugar. Actualmente El Chaparral está directamente conectado con Costa Azul y eso genera que los de allá se refugien acá. Ahí empiezan las cuestiones de traspaso de territorio y explota todo”, comentó otro vecino a este diario.

El Centro de Salud es un punto referencial del barrio. Más allá del disturbio citado, los profesionales del espacio sanitario trabajan a destajo con pacientes de toda la zona, no sólo con los de su punto de origen. Es común ver víctimas de disparos y heridas de arma blanca, las que son intervenidas sin preguntar demasiado lo ocurrido. Pero también se ven otras cosas que alarman, como episodios de violencia doméstica y abusos sexuales que suceden “cada tanto”, los que desencadenan un abordaje más complejo que en muchas oportunidades termina en denuncias en otros niveles del Estado. “Si bien pasa esto, en el barrio hay muchísima gente trabajadora que le cuesta mucho salir de la estigmatización. A veces no pueden conseguir un empleo cuando dicen de dónde son, y eso lleva por ejemplo a que mucha familias prefieran enviar a sus hijos a otras instituciones porque no quieren que vayan a las del barrio”, mencionó la citada trabajadora social. “Solíamos tener un Centro Comunitario que queda en Córdoba y Estados Unidos de México, pero desde hace unos años vive una familia. También sería interesante que vuelva a abrir el Centro Integrador Comunitario (CIC), que estuvo cerrado todo el año por culpa de la pandemia”, añadió.

Deportes antes que la calle

Una de las principales instituciones del barrio es el Atenas Club, que en este 2020 cumplió 88 años de vida. Desde siempre se caracterizó por el fútbol (con tres históricas “estrellas” en su haber deportivo, la última conseguida hace 30 años), pero hoy la disciplina no se desarrolla por diversos motivos institucionales provocados por la pandemia. Sí se practica hockey femenino y masculino en distintas categorías, además de artes marciales. “Si incluimos el fútbol, en el presente tenemos casi 500 personas de distintas edades que practican deportes en Atenas. Somos optimista que ya recuperaremos la actividad como antes”, dijo a El Litoral Griselda Weimer, tesorera de “Los Griegos”. Este año el club estuvo muy involucrado con lo social y dispuso una copa de leche para dar una mano en semejante momento crítico. “Todos fuimos poniendo nuestro granito de arena y ayudamos a más de 50 chicos, sobre todo durante los tiempos fríos”, acotó la referente de la institución.

Consultada sobre la realidad del barrio, reflexionó: “Las veces que tuvimos problemas, apelamos al diálogo y lo solucionamos. El inconveniente que se solía observar se daba en las inmediaciones del barrio, no dentro. Aquellos chicos que venían a practicar desde otros lados, podían llegar a ser asaltados pero no en el sendero que conduce hacia Atenas, aunque sí saliendo de ‘El Chapa’. En el barrio hay Carencias y por eso damos una mano. Se habla mucho con los chicos, se le pide lo mismo a los padres con sus hijos y hasta a veces nos convertimos en confidentes, porque estamos para eso, para colaborar en lo que podamos”.

Casa por casa

Otra de las instituciones característica de El Chaparral es el Centro San Gabriel, que depende de la Parroquia Inmaculada Concepción de Santo Tomé. Radicado en el sector desde hace unos 20 años, brinda catequesis a menores de edad, da apoyo escolar para ayudar en el aprendizaje y entrega alimentos a los más necesitados (hasta septiembre, otorgaron unas 280 raciones durante los fines de semana). Vanina Rizzoni trabaja en el centro desde hace 5 años y explicó que también hacen “misión”, es decir que hay grupos de evangelizadores que van casa por casa hablando con los vecinos. “Trabajamos con 40 familias, con unos 100 chicos en total. Habitualmente asisten a esta institución porque se sienten cómodos y los ayudamos en todo lo que podemos”, señaló la entrevistada en relación a la labor que hoy desempeña la entidad ubicada sobre calle Santa Fe al 2600, bien en el corazón del barrio.

Sobre las sensaciones que les genera El Chaparral y todo lo que se habla de él, Vanina fue contundente: “A todos nos pasa lo mismo. Entrás y te atrapa, quedás captada ahí. La gente es muy solidaria y tiene muchísimo para dar, nos llevamos más de lo que damos. San Gabriel es El Chaparral, funcionamos como comunidad y eso es lo que le da vida”. Al igual que lo ocurrido en muchos otros espacios, el coronavirus también demoró las aspiraciones que San Gabriel tenía para este año. Por eso, hay mucho por hacer en el 2021. Mientras tanto, la semana entrante varias mamás estarán haciendo panes dulces para entregar en Navidad.

“Anatomía” urbana

Viéndolo desde arriba, El Chaparral es un triángulo agudo delimitado por las calles Mendoza al oeste, la unión de las vías del ferrocarril al este, Santa Fe al norte y Roque Sáenz Peña al sur. Está constituido por unas 10 manzanas de distintas dimensiones. Fuentes municipales consultadas especificaron que tiene unas 230 parcelas habitadas por más de 1.100 personas (entre adultos y menores), aunque los cálculos poblacionales estimativos efectuados por distintas instituciones del barrio, coinciden en que en toda la zona se encuentran radicados más de 5 mil vecinos. Esto es contando los barrios conectados a “El Chapa”: Sarmiento al suroeste; un sector de Iriondo en esa misma dirección; Santo Tomás de Aquino y Costa Azul al norte; y Sargento Cabral al este. El lugar presenta gran cantidad de calles de tierra con cordón cuneta.

Se logró una visible urbanización con el Programa Mejoramiento de Barrios (Promeba), implementado hace más de 10 años. El mismo incluyó cloacas, parquización, sendas peatonales y otros trabajos que por momentos se trabaron debido a las modificaciones y dificultades que se produjeron durante el desarrollo del proyecto. Un problema infraestructural que se detecta en la actualidad es la presencia de agua servida en las calles. Esto surge como consecuencia de las usurpaciones registradas hace años. Por la condición irregular de los “propietarios”, muchas de esas viviendas no pudieron conectarse al servicio cloacal. Falta de iluminación, calles deterioradas y suciedad son otras denuncias habituales de los vecinos. “Siempre hubo venta de drogas y la Policía lo sabe. ¿Qué hace un BMW entrando al barrio a las 8 de la mañana? Eso es porque acá hay un comercio bien marcado”

Fuente: El Litoral

 

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