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Interés General

Santo Tomé: la masa forestal alcanza los 35.000 árboles

Santo Tomé: la masa forestal alcanza los 35.000 árboles

En el marco de la conmemoración del Día del Árbol, el municipio santotomesino estimó la masa forestal que hay en la ciudad y realizó acciones de concientización para que los ciudadanos comprendan la importancia de preservarla. Ariel Montícolo, responsable de la Oficina de Arbolado Público y Áreas Naturales, explicó que de acuerdo al último censo desarrollado sobre la cantidad de ejemplares ubicados en veredas y espacios públicos, como parques, plazas y paseos, sumado a los que se han colocado en los reiterados planes de forestación que se efectúan año a año, en la ciudad existen alrededor de 35.000 árboles.

Entre las especies plantadas predominan los fresnos, ligustros disciplinados, lapachos rosados y amarillos, jacarandás, paraísos y sauces. Sobre estos último, lamentó su existencia porque no son aptos para arbolado público pero se utilizan mucho en los barrios por su rápido crecimiento y la amplia sombra que aportan. En menor proporción hay otras variedades, como pezuña de vaca, ibirá pitá, acer negundo y crespón, entre otras.  El agrónomo también se preocupó por remarcar que las especies nativas presentes en Santo Tomé se ubican sólo en plazas y parques, ya que por el porte que alcanzan en su edad adulta, no son apropiadas para plantar en veredas. En tanto, en los nuevos loteos que poseen veredas de unos 6 metros ancho, si se están incorporando este tipo de árboles porque cuentan con el espacio ideal para desarrollarse.

Zonas pintorescas

Determinados sectores de Santo Tomé se caracterizan por tener un arbolado público más que singular. Un caso particular sucede en el casco histórico de la ciudad, en calles como Almirante Brown, Avellaneda, Centenario, Obispo Gelabert y San Martín, entre otras, se pueden apreciar numerosos árboles de toronjas.  “Los mismos se colocaron en los años 50, son parte del patrimonio histórico e identifican la zona céntrica; son unos 170 ejemplares que tratamos de conservar con mucha dedicación, incluso hace unos 12 años atrás hicimos un trabajo manual con los claveles del aire, que es una plaga que lamentablemente afecta a ésta y muchas otras ciudades, y pudimos recuperar el 95 por ciento de las especies”, precisó Montícolo. Otro paisaje único, es el que genera la tupida vegetación que aportan las tipas enraizadas en la zona de las adelinas, sobre todo en Adelina Este y en sectores como calle Lisandro de la Torre al 2600 y Moreno al 3800.

Si bien son especies que otorgan una sombra y frescura notable, su presencia preocupa y ocupa a la Municipalidad por los años que tienen y los inconvenientes que se producen cuando se quiebran en tormentas de consideración.  “Son unos 85 ejemplares, muchos de ellos centenarios, sobre los que se prevé realizar una reducción de copa; en este momento estamos organizando la logística del trabajo porque es una área de gran magnitud”, aclaró el jefe de Arbolado Público.

Otro punto para destacar, es lo que se va a poder admirar en la zona de calle Mitre, entre Hernandarias y Alberdi. Hace un tiempo atrás, sobre este corredor se plantaron unos 150 lapachos amarillos, los que dentro de unos 10 años “pintarán” de ese color todo este tramo, aportando un paisaje más que distintivo. “Este año tuvimos que reponer unos 25 que se secaron, un número que está dentro de los porcentajes de fallas admisibles; en una década, aproximadamente, estos árboles van a estar grandes y van a cambiar toda la fisionomía de la zona, convirtiendo a toda el área en un gran pulmón verde”, concluyó Montícolo.

Un problema histórico

Uno de los problemas más habituales con el arbolado público —que podría catalogarse como histórico en Santo Tomé—, lo protagonizan los vecinos. Por cuestiones de gusto o preferencia, son los propios santotomesinos quienes eligen el ejemplar a plantar, sin tener en cuenta que no todas las especies son las indicadas para colocar en sus veredas.  Al respecto, Ariel Montícolo, jefe de arbolado público, aseguró que periódicamente difunden cuáles son las más aptas para cada zona, ya que hay muchas que por sus características, generan problemas cuando alcanzan su etapa adulta.

“En las veredas hay muchos obstáculos, como por ejemplo obras subterráneas como cañerías de gas, agua o cloacas, y hay árboles que tienen raíces muy agresivas como los sauces y los ficus, que generan daños evidentes e incluso levantan todo”, explicó. Pero la parte baja no es el único problema, ya que el crecimiento de determinadas variedades también provoca inconvenientes con los cables aéreos. “Hoy tenemos un arbolado heredado de muchos años atrás, con especies que hoy los vecinos ni por asomo eligen, como el ficus, los gomeros o los pinos y demás coníferas, al igual que los álamos y las palmeras”, precisó luego.

Fuente: El Litoral.

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