El dirigente político santafesino reflexionó sobre la importancia y la necesidad -en estos días de festejos, de balances y expectativas para lo que viene- de humanizar el trabajo. Destacó que “uno siembra y con tenacidad poder sacar la semilla de la paz y la justicia social, de la fraternidad de los argentinos. Subrayando, siempre, que el centro de la vida laboral son las personas”.
En una larga y muy jugosa charla con el referente de “Hagamos Lío” Rubén Montapponi, se puso en el debate político un tema inevitable a esta altura del año como es la “Justicia social”. Abordando diferentes y muy distantes puntos de vista sobre diversos temas. La entrevista apuntó a señalar, debatir y conjugar sobre los problemas más sensibles que nos toca transitar a fin de año.
Montapponi enfatizó en el comienzo del diálogo que “el trabajo debe ser un medio para la realización humana, destacando derechos como el salario justo, la sindicalización y el derecho a huelga”. También se mencionó -en parte de la entrevista- que “la importancia de un equilibrio entre capital y trabajo, se advierte sobre las desigualdades laborales en Argentina. Como el trabajo informal” destacó.
Uno de los puntos señalados por el dirigente peronista fue los aportes de la doctrina social de la iglesia a la política. En este sentido, puntualizó que “uno siembra y con tenacidad poder sacar la semilla de la paz social, de la justicia social, de la fraternidad de los argentinos. Esto tiene que ver con el gran discusión que hay por estos días en el Congreso sobre la reforma laboral. “Nosotros creemos -y lo decimos abiertamente- que el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo es una espera, que no forma parte de la especulación, sino que forma parte de la vida. Esa vida tiene signos de amor, que nos encuentra con muchas contradicciones, a veces, con muchos errores, pero es un tiempo para detenerse.
Cuando hablamos de esta discusión que se está produciendo en el país sobre las reglas de trabajo, queremos poner un poquito de luz. Al trabajo hay que humanizarlo. Porque el centro de la vida laboral es el hombre y la mujer, no perdamos nunca de vista eso. Cuando en el siglo XVIII se discutía un trabajo que era totalmente deshumanizante. El hombre trabajaba, la mujer y el niño también (dieciséis horas por día). La mayoría de la gente su vida laboral la terminaba cuando moría. No existía ni la obra social, ni la jubilación, ni las vacaciones. Eso fue toda una etapa que en la humanidad se fue recorriendo. Y en esto la doctrina social de la Iglesia habló específicamente lo que fue la actualización del trabajo para que el mismo no sea deshumanizante.
Hoy eso ya está superado. Pero lo que estamos diciendo es que hubo y hay derechos que tienen que ver que toda persona que quiere comer tiene que trabajar. Ese es un deber. Vos para poder comer tenés que trabajar. Pero también tenés el derecho de poder conseguir ese trabajo. Y por eso es importante cuando nosotros hablamos de la política macroeconómica que es la que te define el Estado nacional si beneficia o no a los trabajadores”.
“Después también existe” sostuvo Montapponi “lo que se denomina el ‘Salario público’. Nuestra Constitución habla del ‘Salario mínimo, vital y móvil’. Esto significa para vivir el trabajador y su familia”. Centralizándose sobre el debate actual del merecimiento salarial, aclaró y se preguntó: “¿Eso quiere decir que el salario es una mercancía? No. El salario no es una mercancía. Porque el que lo realiza, el hombre y la mujer, no es una máquina, ni un robot, ni la inteligencia artificial. Es decir, no es un burro. Por eso necesita un salario justo. Después el derecho a gremiación. Tiene derecho a gremiar al subtrabajador, por supuesto”.
Siendo riguroso en el concepto, Montapponi subrayó “el trabajador tiene derecho a sindicalizarse”. A lo que agregó, “Después hablamos de algunos sindicalistas, si vos querés (De los gordos). No hay problema, pero también existen empresarios que son ricos y empresas pobres. También existen jueces que no administran la justicia (Son injustos) Y también existen políticos ricos y pueblos pobres. Pero ese no es el tema para sacar el derecho a que un obrero se agremie”.
“La progresividad en el trabajo, la ciencia, la técnica hoy es fundamental. Desde allí, es que nosotros le dimos tanta importancia al trabajo técnico, a que los alumnos de las escuelas técnicas tengan académicamente nivel. Pero ese hombre intelectual, ese hombre que piensa y que también usa sus manos para trabajar, necesita sobre todas las cosas tener la oportunidad de realizarlo. Esa oportunidad de realizarlo no se da volviendo para atrás, volviendo a esclavizar al trabajador. Acá hay que tener un equilibrio entre el capital y el trabajo. Por eso, muchos países del mundo hoy están trabajando cuatro días. Es importante que tengamos en cuenta estos derechos consagrados en la historia y en nuestra Constitución, para no cometer errores, porque después vienen las desigualdades y cuando se rompe la paz en un pueblo, viene la violencia. Nosotros no queremos eso, pero es importante advertir, ojo hacia dónde vamos. El derecho a huelga es un derecho, por supuesto, hay que ejercerlo, se ejerce cuando vos no tenés más medios disponibles en el diálogo”.
Por último, el dirigente justicialista reafirmó que “Es importante que un trabajador vaya a trabajar cuando hay una huelga, hay que dejarlo trabajar. Cada uno tiene la libertad de elegir lo que pueda ser, por supuesto, pero no por eso debemos sacar el derecho a huelga. De modo de conclusión, aprendamos de la historia hacia dónde llegamos. Y aprendamos también que en la Argentina ha sucedido muchísimo el trabajo no formal, es decir, el monotributista, aquella persona que trabaja y que no tiene ningún derecho laboral”.