Agustín Carulli, de 23 años, falleció en el Hospital José María Cullen como consecuencia de las heridas de arma de fuego que había sufrido el sábado por la tarde en Santo Tomé. El joven viajaba en una motocicleta junto a un adolescente de 14 años cuando fueron atacados a tiros desde un automóvil que se colocó a la par y luego escapó.
El ataque ocurrió poco antes de las 17, en la zona de J. J. Paso y pasaje David, en cercanías de Richieri y Luján. Según la reconstrucción inicial realizada por los investigadores, las víctimas circulaban en moto cuando desde el interior de un automóvil comenzaron a efectuar disparos.
La agresión fue rápida y dejó una escena marcada por los indicios de una violencia dirigida. Sobre el pavimento fueron halladas dos vainas servidas calibre 9 milímetros. Además, los peritos encontraron un orificio en el asiento de la motocicleta y, en su interior, un proyectil encamisado.
Dos heridas en el tórax
Como consecuencia del ataque, Carulli recibió dos impactos de arma de fuego en la región torácica. Inicialmente había sido trasladado de urgencia al Hospital Cullen, donde fue sometido a una intervención quirúrgica y quedó internado en grave estado.
El adolescente que lo acompañaba también resultó herido y fue trasladado al Hospital de Niños Orlando Alassia. Al momento de aquella primera reconstrucción, los investigadores procuraban establecer las circunstancias del ataque e identificar a quienes viajaban en el automóvil desde el cual partieron los disparos
Finalmente, durante la noche, la situación de Carulli tuvo el peor desenlace. A las 22.45 se produjo su fallecimiento en el área de Terapia Intensiva del Cullen. Cinco minutos después, a las 22.47, un médico de ese servicio comunicó telefónicamente el deceso a la dependencia policial. De acuerdo con el informe médico, la muerte se produjo por un “shock hipovolémico”, es decir, como consecuencia de una pérdida severa de sangre provocada por las heridas sufridas.
Búsqueda de los atacantes
La investigación por el ataque, que hasta entonces se desarrollaba bajo la figura de una tentativa de homicidio, queda ahora encuadrada en una causa por homicidio. El fiscal interviniente había dispuesto distintas medidas para intentar reconstruir la secuencia y determinar quiénes fueron los autores.
En ese sentido, una de las principales líneas de trabajo apuntaba al relevamiento de cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona, además del análisis de la evidencia balística recogida en el lugar. Hasta la última información disponible, no había detenidos y los autores permanecían sin identificar.
El crimen vuelve a colocar a Santo Tomé frente a una modalidad de violencia que, por sus características, dejó poco margen para la reacción de las víctimas: un vehículo que se aproxima a una motocicleta, se coloca a su altura y desde su interior se ejecuta una serie de disparos. Ahora los investigadores deberán establecer quiénes fueron los ocupantes de ese automóvil, cuál fue el motivo del ataque y qué relación existía entre los agresores y las víctimas.
Fuente: El Litoral