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Interés General

La situación del relleno sanitario preocupa en Santo Tomé y Sauce Viejo

La situación del relleno sanitario preocupa en Santo Tomé y Sauce Viejo

Definir estrategias para la gestión de los residuos urbanos, que rindan resultados beneficiosos al medioambiente y a la ciudadanía en general, es siempre una materia difícil de aprobar para el gobierno de turno y obliga a pensar políticas públicas para reducir lo más que se pueda la generación de basura.

En la ciudad de Santa Fe y su área metropolitana, los deshechos que se producen a diario, y no pueden recuperarse, van a parar a las geoceldas del Complejo Ambiental, más conocido como relleno sanitario. Pero ¿A dónde van a depositarse las toneladas de basura cuando se agote la vida útil de este lugar?

Silvio González, director Ejecutivo del Ente de Coordinación del Área Metropolitana (Ecam), explicó que es necesario unificar algún tipo de política. “El objetivo fundamental es constituir en un futuro, no muy lejano, un consorcio metropolitano que pueda abordar la disposición final de los residuos. Se sabe que el Complejo Ambiental en Santa Fe está llegando al límite de su vida útil y esto constituye un antecedente para poder conformar ese consorcio Girsu (Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos) Metropolitano, respetando el trabajo de los consorcios locales, pero pensando en el nuevo relleno”.

Para esta “bomba de tiempo” que es el relleno sanitario, ya se prorrogó hasta siete años la concesión de los servicios de disposición final que lleva adelante la empresa Milicic S.A, y se aprobó un segundo módulo de 8 hectáreas al sur del predio actual, tierras que deberían expropiarse (a privados y al Estado provincial). De esta manera se podrá extender un poco más su utilidad, pero continúa abierta la duda de qué se está planificando para el destino de los residuos que generan a diario cerca de un millón de santafesinos.

“La ampliación va a permitir cuatro o cinco años más de vida útil, pero después ya no hay más tierra para seguir ampliándolo, por eso hay que pensar en un nuevo terreno. Ese es el compromiso que queremos que asuman los diferentes gobiernos locales que integran el Ente y que entre todos podamos encontrar ese nuevo terreno y que sea un lugar equidistante para que pueda ser económicamente útil a todos”, explicó el director del Ecam.

Si bien todo está en pañales y pocas son las certezas del lugar que se elegirá, González remarcó que “hay financiamiento internacional para hacer obras y todas las acciones que impacten en el ambiente. A través del Ministerio del Interior de la Nación, la idea es poder constituir el Girsu Metropolitano y que esas obras sean financiadas por el gobierno nacional o el BID (Banco Interamericano de Desarrollo)”.

Reducir la generación

Las comunas y municipios del área metropolitana que llevan su basura actualmente al Complejo Ambiental, además de la capital provincial, son: Candioti, Llambi Campbell, Monte Vera, Sauce Viejo, Colonia San José, Santo Tomé y Laguna Paiva.

Entre las siete localidades llevan en promedio por mes entre 1.450 y 1.500 toneladas de basura a disposición final. Esto representa el 10% del total que se deposita en las geoceldas (unas 15.000 toneladas mensuales, cantidad que varía según la época del año).

Franco Ponce de León, secretario de Ambiente y Cambio Climático de la ciudad de Santa Fe, remarcó que “la idea prioritaria es que al relleno sanitario vayan cada vez menos toneladas, por eso desde el municipio se apunta a la reutilización de los residuos y que la basura sea una oportunidad”.

Para ejemplificar qué tipo de residuos domiciliarios se producen, Ponce de León comentó que “siempre decimos que si tomamos el promedio de una bolsa de residuo de los santafesinos, en un 53% es material orgánico por eso hace poco tiempo lanzamos el programa municipal de compostaje; hay un 30% de material que se puede reciclar, a eso apuntan las políticas de reciclado; y el 17% restante es lo que debería ir a disposición final”.

¿Qué hacen las ciudades metropolitanas con su basura?

Este medio dialogó con referentes de municipios del área metropolitana de la Ecam, quienes se reunieron esta semana en la Estación Belgrano, para debatir y presentar las políticas públicas que llevan adelante para el tratamiento de los residuos. Omar Colombo, intendente de Recreo, señaló que “estamos preocupados por la basura, sobre todo por la disposición. Tenemos la necesidad de trabajar en conjunto y en esta área metropolitana, en pos de construir alguna alternativa de solución al tema de la basura”.

En la localidad de Recreo se impulsa la separación de los residuos y cuentan con una planta de reciclaje para el material “seco”. Sin embargo, el problema está en la disposición final ya que prácticamente no envían residuos al relleno sanitario de Santa Fe.

Manuela Garibaldi, directora de Zoonosis y Medio Ambiente de Sauce Viejo, contó que desde el municipio impulsan la separación de residuos, “colocamos 17 puntos de recolección diferenciada. Hay cestos de color azul, naranja y gris, para colocar papel, cartón, plástico, metal y vidrios, limpios y secos. La recolección se hace diferenciada los miércoles por la mañana, eso se lleva a un centro de acopio para su posterior recuperación”. Los residuos domiciliarios que no se recuperan se recolectan puerta a puerta y van a parar al relleno sanitario de la ciudad capital.

Sobre el compromiso de los vecinos con la separación de residuos para su posterior reciclaje, Garibaldi reconoció que “las campanas funcionan muy bien y la gente se suma. Desde el gobierno vamos a las vecinales, escuelas y establecimientos públicos para que se tome conciencia, también tenemos composteras”.

¿Qué es el Ecam?

El Ente de Coordinación del Área Metropolitana (Ecam) está constituido por los municipios y comunas: Santa Fe de la Vera Cruz; Santo Tomé; San José del Rincón; Esperanza; Recreo; Laguna Paiva; Monte Vera; Arroyo Aguiar; Arroyo Leyes; Cabal; Campo Andino; Candioti; Emilia; Llambi Campbell; Nelson; Sauce Viejo; San Agustín; Franck; Cayastacito; Santa Rosa de Calchines; Empalme San Carlos; y Colonia San José.

Este Ente, conformado en 2016, tiene por objeto gestionar el desarrollo conjunto de los gobiernos locales que lo conforman; buscar el bienestar social y cultural con base en el ordenamiento territorial, el compromiso con el ambiente, los recursos naturales y la reducción de las desigualdades; además pretende trabajar por el mejoramiento de la calidad de vida de toda la población metropolitana.

“Minimizar y no maximizar montañas gigantes de basura”

Gilda Smerilli, abogada especializada en Derecho Ambiental y Urbanístico, es oriunda de Pérez (localidad cercana a Rosario), disertó para los miembros del Ecam y habló con El Litoral sobre cuáles deben ser los ejes en los que las gestiones municipales y comunales deben centrarse. “Cada localidad tiene que asumir cómo quiere gestionar su propio territorio. El tema de los consorcios me parecen positivos en tanto sirvan como mecanismo para minimizar y no para maximizar y construir montañas gigantes de basura. Atrás de un consorcio tiene que haber una gestión seria para generar la menor cantidad de residuos posible que vayan a disposición final”, señaló.

Una de las claves para alcanzar una planificación adecuada es lograr un ordenamiento territorial previo, de la mano del consenso social. “Tenes que gestionar tu propio territorio con la gente adentro. Definir qué áreas las destinas para la urbanización, para la producción industrial y cuáles son las características geográficas de cada área para bancarse el impacto ambiental que tienen esas estructuras”, sostuvo la letrada.

Relleno

Su interés por la problemática ambiental nació justamente por una situación que sucedió en su ciudad natal: “Estábamos viendo que la gestión de residuos era totalmente inadecuada. De hecho esa gestión incorrecta terminó desencadenando en un problema ambiental gravísimo y el pueblo quedó prácticamente envuelto en una nube de gas nauseabundo, y se hicieron manifestaciones masivas”.

Este hecho disparador ocurrió en torno al “Basural Rappetta” de Pérez, que permaneció durante 20 años (desde su inauguración en 1997 hasta la clausura que dictó la Justicia en 2017). El basural a cielo abierto y el tratamiento y disposición final de líquidos y residuos industriales, generó reclamos históricos.

Sobre esta experiencia, la conclusión a la que llegó Smerilli es que “gestionar y lograr el consenso para localizar un lugar para la disposición final de residuos es complejo, y más por la cuestión social. En aquel momento el proyecto comenzó solapadamente porque la gente no sabía de qué se trataba, pero con el transcurso de los años se terminó convirtiendo en un mega emprendimiento con consecuencias catastróficas”, y agregó: “Es tan importante que la gente participe, sepa que tiene derecho a pedir información y a reclamar sus derechos ambientales y a nivel judicial también. Ese fue el periplo que hicimos nosotros, primero la militancia ambiental, la gestión administrativa y la cuestión judicial”

Fuente: El Litoral

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