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El Carretero absorbe el 90% del tránsito vehicular entre Santo Tomé y Santa Fe

El Carretero absorbe el 90% del tránsito vehicular entre Santo Tomé y Santa Fe

El reciente pedido de la intendenta santotomesina Daniela Qüesta a las autoridades de la Dirección de Vialidad Nacional (DVN), a quienes volvió a reclamarle una fecha de licitación para la obra del nuevo puente Santo Tomé-Santa Fe, reavivó uno de los temas más críticos y neurálgicos en la relación entre las dos ciudades: la imperiosa necesidad de contar con otra interconexión vial que facilite el tránsito entre ellas.  La jefa municipal solicitó por escrito una audiencia al actual titular de la DVN, Gustavo Arrieta, para poner nuevamente el tema en la agenda pública y volver a dar curso prioritario a este postergado emprendimiento, que no tiene partidas asignadas en el Presupuesto Nacional 2021, pero que ya hace años que cuenta con proyecto ejecutivo y pliego aprobados.

Para tener una idea del flujo vehicular que implica el movimiento de santotomesinos a la capital provincial y de santafesinos a Santo Tomé (y su zona de influencia), solo basta mencionar que por el Puente Carretero pasan aproximadamente 40.000 vehículos diarios, 10.000 de ellos en los horarios picos de los días hábiles, contando autos, camionetas, motos y bicicletas. De esas 10.000 unidades, unas 7.000 van hacia la ciudad de Santa Fe y 3.000 lo hacen desde la capital provincial a Santo Tomé, para moverse dentro de esta localidad o trasladarse a zonas aledañas. Los datos anteriores fueron brindados por Virginia Monzón, directora de la Policía Municipal de Santo Tomé, quien agregó que el horario de las 7 a las 9 es el de mayor congestionamiento. Es en ese momento, recordó, que del lado santotomesino se genera indefectiblemente “el famoso cuello de botella del que tanto se habla”, debido a la intención de acceder al estribo oeste del puente por Av. 7 de Marzo, Bv. Mitre y calle Candioti. Con el agregado del tráfico que baja en sentido contrario por el propio interconector.

Es una sola la mano de ingreso y cuatro las bocas de alimentación, remarcó Monzón. “Aunque exista presencia de la Policía Municipal desde las 6.30 hasta pasadas las 8.30, o las 9, en la medida que sigamos teniendo un solo ingreso, una sola mano, vamos a seguir teniendo este tipo de congestión”, acotó.

De una vez por todas

Santo Tomé y su parque automotor han crecido mucho, enfatizó luego Virginia, lo que expone a simple vista “la absoluta necesidad de contar, de una vez por todas, con esta importante inversión para la ciudad”, que tiene entre 80.000 y 100.000 habitantes, y una vida estrechamente ligada con la capital santafesina. Sea por cuestiones laborales, educativas y culturales, prosiguió, los santotomesinos tienen que ir constantemente a la ciudad de Santa Fe. Virginia aclaró que, si bien el Acceso Norte significa una descomprensión para el Puente Carretero, no tiene la misma afluencia, ya que se calcula que por este medio pasan de Santo Tomé a Santa Fe unos 3.000 a 5.000 vehículos diarios, es decir muchísimo menos. “Se utiliza, sirve para descomprimir y descongestionar, pero tiene menor uso”, destacó. Lo usa principalmente la gente que vive en los countries y barrios cerrados, añadió.

“Desde el Ejecutivo municipal se han hecho innumerables pedidos y reclamos para que se haga el nuevo puente, después de tantos años de espera y de promesas incumplidas”, observó después. Una de esas promesas, quizás la más recordada, fue hecha en 2007 por el entonces presidente Néstor Kirchner. El reclamo es permanente, insistió Virginia, “no solo por la cantidad de gente que transita el Carretero, y necesita trasladarse hacia o desde la capital santafesina, sino porque no podemos seguir siendo excluidos de algo tan importante como es la construcción de otro puente, que es eminentemente necesario”. En los últimos años, acotó, ha crecido el uso del Acceso Norte, pero no solo como “vía de escape” del uso del Carretero, sino como producto de la gran cantidad de vecinos que se están mudando a la zona de los countries, con el consiguiente crecimiento demográfico. “En este sector es muy importante también la proyección y edificación de complejos habitacionales, lo que hace que el acceso tenga un movimiento permanente y continuo”, resaltó.

“Por eso el municipio ha estado haciendo bacheo preventivo en la calzada del Acceso Norte y se están haciendo gestiones para su repavimentación, además de haberse logrado la incorporación de un tercer carril hacia la autopista, para descomprimir el tránsito y darles mayor seguridad a los santotomesinos que ingresan a dicha arteria”, describió Virginia para finalizar.

Menos “cabezaduras”

En Santo Tomé parece que hay menos “cabezaduras”. Esta suposición se desprende de lo conversado con Virginia Monzón sobre otras de las problemáticas que hacen al tránsito en la ciudad: los operativos de la Policía Municipal y el uso obligatorio del casco para motociclistas. El tema no es menor, ya que hubo una época que el distrito santotomesino se distinguía por la elevada cantidad de motos que eran retenidas porque los conductores no llevaban casco.  “Esto ha cambiado”, dijo Virginia. “Ahora, entre un 30% y un 40% de la gente no usa casco, lo que indica que se revirtieron los números, porque antes era un 20, 25, como máximo un 30%, la que sí lo usaba”. Este cambio, aclaró, “tiene que ver, entre otras cosas, con las actividades que hacemos en materia de concientización”. “En tal sentido, les hemos planteado al motociclista que la ausencia del casco no solamente es motivo de retención, sino que usarlo, además, puede salvarle la vida”, enfatizó.

Lentamente, prosiguió Virginia, “vemos que los santotomesinos empiezan a tomar conciencia sobre el uso del casco”. “Es probable que sea porque hemos retenido muchas motos por no usarlos, pero es una de las formas en las que han entendido que lo tienen que llevar puesto”, completó el concepto.   “Los distintos controles se siguen haciendo todas las semanas, aún con todo lo que significa el desempeño en el marco de la pandemia, porque trabajamos con personal reducido. Aun así, el desplazamiento de la Policía Municipal se realiza en toda la ciudad”, redondeó Monzón. La dependencia a su cargo tiene una planta de 39 inspectores, de los cuales 10 son grupo de riesgo. De los 29 restantes, entre 15 y 17 trabajan en la calle, mientras que la otra parte realiza charlas para la licencia de conducir, prácticos para los exámenes y demás tareas complementarias.

Controles estrictos y “barridas”

La Policía Municipal de Santo Tomé y el Comando Radioeléctrico de la Policía de la provincia de Santa Fe realizan un trabajo en conjunto relacionado con la actual situación de pandemia. Además de los controles diarios sobre el cumplimiento de los protocolos en los espacios públicos, locales comerciales, bares y comedores, está el relacionado con la presencia de los jóvenes en las avenidas principales. En especial en estos días, que el horario de circulación vehicular ha bajado de las 24 a las 20.  Cuando empezaron a flexibilizarse las primeras restricciones más duras, el horario de circulación llegó a establecerse a las 2.30 de la mañana, los viernes, sábados y víspera de feriados, y 1.30 los días lunes, martes, miércoles, jueves y domingos. Luego se pasó a las 24 todos los días y posteriormente, con el recrudecimiento del brote, se bajó a las 20. A partir de la imposición del horario de las 24, la Policía Municipal empezó con el referido trabajo en conjunto con las Fuerzas de Seguridad.

Tal como señaló Virginia Monzón, Policía Municipal y comando salen a patrullar la ciudad en la zona de las avenidas, comercios, kioscos y barrios en general, para poder dar cumplimiento al decreto vigente. “Todos los días salimos a realizar esa recorrida, que en términos policiales les llaman las ‘barridas’, para evitar, justamente, la circulación”, expresó.  “Previo a los decretos que rigen actualmente, nosotros veníamos con un grave problema, que era la presencia de jóvenes en la zona de las avenidas. En el límite del horario de circulación se concentraban y se aglutinaban, sin ningún tipo de distanciamiento, prevención, o utilización de barbijos, compartiendo los envases y otros descuidos”, amplió.

“Cuando el horario de cierre era el de las 2.30, nosotros le planteamos con mucha preocupación a la Unidad Regional I hacer los operativos de control más temprano, no esperar hasta la hora límite”, prosiguió. “No lo habíamos podido conseguir, pero a partir del decreto que bajó a las 12 de la noche empezamos con la labor en conjunta con el Comando Radioeléctrico y con las barridas. La intención es que nadie se quede más allá de los horarios fijados en la zona de las avenidas, la costanera y la laguna Bedetti”, concluyó.

Fuente: El Litoral

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