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Sauce Viejo

Denuncian una nueva ola de robos en los barrios de Sauce Viejo

Denuncian una nueva ola de robos en los barrios de Sauce Viejo

Por desgracia, otra vez en Sauce Viejo el tema que mayor preocupación genera en los vecinos es la inseguridad. Como si fuera un karma del destino, tras algunas semanas de tranquilidad otra vez una ola delictiva golpea duramente al distrito costero, principalmente en la zona norte. Allí los dueños de lo ajeno atacan con total impunidad y luego, una vez consumada su andanada contra los habitantes y cuando no quedan casas por invadir, se calman las aguas. Como ya ocurrió en otras ocasiones, los barrios azotados son Los Conquistadores, Jorge Newbery y Nueva Detroit. Son lugares que se caracterizan por tener muchas quintas de fin de semana, y justamente éstas son los principales objetivos de los malhechores. Lo más llamativo de todo es lo insólito de los episodios, puesto que los vecinos coinciden en que arrasan con todo a su paso, al punto tal de llevarse hasta las plantas.

“En Los Conquistadores no quedó una palmera, se llevaron todas”, aseguró Delia, quien en el último tiempo sufrió cinco robos, tres de ellos desde diciembre a esta parte, el último perpetrado la semana pasada en su casa de Pasaje 16 y Calle 51, en el loteo Bicentenario. Entraron por la madrugada luego de arrancar la reja y tomaron los pocos elementos que había en el inmueble, ya que debido a todos los ataques anteriores, decidieron llevar y traer todo lo de valor que hay en el hogar cada vez que vienen a descansar a Sauce Viejo. “El ingreso anterior a éste fue el peor de todos porque forzaron las aberturas, nos rompieron todo y se llevaron muchísimas cosas como un ventilador industrial muy pesado, televisores y otros artículos más, fue terrible”, recordó la mujer, quien detalló que ahora lo único que pudieron sustraer los malvivientes fue una garrafa, una pava eléctrica y un reproductor musical, entre otras cosas.

Vigilados

Delia manifestó a El Litoral que ya no saben qué otras medidas de seguridad implementar. “Ya colocamos más candados y cadenas, alarma de seguridad y pinches en el tapial del frente porque sentimos que nos están vigilando”, relató. las sospechas giran en torno a un asentamiento que se encuentra al este de Los Conquistadores, y creen que son menores de edad con algunos mayores los que hacen tareas de inteligencia para finalmente consumar los robos. “Además hay un zanjón entre las calles 18 y 51 por donde se mueven con total impunidad; ya no quedó vecino sin robar, es impresionante y estamos muy asustados”, afirmó. Consultada sobre la presencia policial en el barrio, indicó que ven al patrullero, pero “mientras circula por una cuadra, están robando en la otra”.

Por su parte, Paola también expresó su indignación frente a la inseguridad que los acecha. Ella es nueva en el barrio, hace unos dos años que se radicó de forma definitiva y aunque no le tocó sufrir en carne propia algún hecho, se pone en la piel de los demás y colabora en lo que puede con la causa. “A veces escuchas los casos y no lo podes creer; esta semana le entraron a un hombre, le revolvieron toda la casa y se terminaron llevando dos cervezas que tenía en la heladera, inaudito”, se sorprendió la vecina, quien apeló a no dejar nunca su vivienda sola y se turna con familiares para que siempre haya alguien. “Vemos caras raras que andan merodeando todo el día, vienen y golpean las manos o la puerta; si no sale nadie, saben que el lugar está vacío y actúan”, dijo sobre la mecánica utilizada por los rufianes. Además señaló que también se dan arrebatos en la vía pública, sobre todo a las personas que esperan el colectivo en la garita del lugar. “No confiamos ni en los que pasan cortando el pasto, así no se puede vivir”, completó.

El problema cíclico de Jorge Newbery

En la Vecinal 30 de Noviembre consideran al problema de la inseguridad como “cíclico”, dado que desde hace años se produce un embate delictivo feroz por algunas semanas, después se calma todo por un tiempo y luego los ladrones vuelven al ruedo. Y así sucesivamente. Dicho distrito se encuentra al sur del Parque Industrial y está compuesto por dos barrios, Jorge Newbery y Nueva Detroit, el primero de ellos el más perjudicado. “La verdad es que estamos muy mal, nos están dando una buena paliza y esto parece no terminar nunca”, explicó Jorge Aguirre, presidente de la vecinal. El referente barrial manifestó su indignación frente a los casos vividos, los que son prácticamente diarios, con entraderas a casas quintas que no tienen residentes fijos. “Ingresan, te sacan todo lo que pueden y se van, incluso En algunos casos solo entran para hacer destrozos”, graficó lo vivido, catalogando al presente de Sauce Viejo como “descontrolado”.

Como consecuencia de este duro momento, desde la institución barrial decidieron constituir una comisión especial para abordar el problema, plantear acciones y trasladarlas a los vecinos y a las fuerzas de seguridad. “Nos reunimos con el jefe del Comando Radioeléctrico, cuya sede está en el barrio, para pedirles que refuercen el patrullaje porque esto -otra vez- no da para más; entre los habitantes nos estamos organizando porque estamos cansados de que siempre ocurra lo mismo, más allá de que hay alarmas comunitarias y estamos coordinados con grupos de whatsapp”, cerró Aguirre.

Fuente: El Litoral

 

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