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Nuevo puente a Santa Fe: en junio arranca la etapa clave de la obra

El nuevo puente entre Santa Fe y Santo Tomé, una de las obras más esperadas para mejorar la conectividad en el área metropolitana, avanza con pasos firmes. En diálogo con este medio, el ministro de Obras Públicas de la provincia, Lisandro Enrico, confirmó que a finales de junio comenzará una etapa crítica: el pilotaje sobre el río Salado, una operación clave para sustentar la futura estructura.

“Esta semana ya estábamos relevando que en la fábrica Cinder de Villa Constitución están armando las estructuras de hierro que irán dentro de los pilotes”, explicó Enrico. Y detalló que esos pilotes —columnas de hormigón armado con más de 30 metros de profundidad— serán colocados en el lecho del río Salado, una operación fundamental que iniciará en las próximas semanas y se extenderá durante los meses de clima seco.

La magnitud de los trabajos es notable: se instalarán 136 pilotes de entre 30 y 35 metros de profundidad, equivalentes a la altura de los mástiles ubicados frente a la Casa de Gobierno. “Cuando pasamos por la plaza, vemos esos mástiles enormes. Bueno, los pilotes tienen más o menos esa altura, pero van enterrados bajo el lecho del río”, graficó el ministro para dimensionar la obra.

Cuatro frentes de obra y etapas clave

La construcción del nuevo puente se lleva adelante con cuatro frentes de trabajo simultáneos: en las cabeceras de Santa Fe y Santo Tomé y dos sectores sobre el río. La estructura final tendrá una extensión de 1.400 metros y requerirá una inversión de más de $37.500 millones, con un plazo de ejecución estimado en 24 meses. “Hasta ahora, la obra viene bien. Vamos a aprovechar estos meses de clima seco —junio, julio, agosto— para avanzar lo máximo posible en el pilotaje, que es el camino crítico de la obra”, remarcó Enrico.

Cambios en el tránsito y obras complementarias

Uno de los puntos que generará mayor impacto en la circulación será la cabecera del puente en Santo Tomé. Según anticipó el funcionario, los trabajos viales en esa zona comenzarán en febrero o marzo del año próximo y traerán aparejados desvíos e interrupciones. “Va a ser una obra bastante molesta porque la avenida 7 de Marzo es más angosta y no hay mucho margen para desviar vehículos. A diferencia de Santa Fe, donde tenés más espacio”, explicó. En tanto, los primeros meses del 2026 estarán marcados por la consolidación de la estructura y la conexión vial, con una coordinación precisa entre la inspección de obra, las empresas y los organismos de tránsito.

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