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Glorioso 89 se mostró en contra de la eliminación de los descensos

Glorioso 89 se mostró en contra de la eliminación de los descensos

El ex presidente de Unión y líder de la agrupación Glorioso 89, Dr Rubén Decoud, opinó sobre las medidas tomadas por AFA en la página oficial del grupo que lidera.

A continuación, el mensaje completo del ex presidente rojiblanco:

Nos movemos en un mundo de intereses, esencialmente económicos o materialistas, que desde hace muchísimo tiempo se ha impuesto en el deporte profesionalizado. De modo tal que el “romanticismo” ha sido confinado al ostracismo, aunque mal no nos vendría rescatarlo. Aunque está científicamente demostrado que las personas somos seres espirituales dotados de raciocinio y no seres racionales investidos de sentimientos. Para ser más claro, en la esencia humana los sentimientos son preexistentes a la razón; culturalmente ha sido impuesto un orden de prelación antinatural, en el que el éxito económico genera admiración y devoción y el saber es relegado, en el que se idolatra a un deportista y se menosprecia a un científico, en el que el espíritu del deporte es sometido a las exigencias del mercado y el negocio y así podría continuar la enumeración del mundo del revés.

De todos modos, no incurriré en la “locura” de analizar las decisiones que adoptan las distintas asociaciones que rigen los destinos del deporte a nivel mundial y nacional, por ejemplo, nuestra Asociación del Fútbol Argentino, desde una mirada “romántica”, considerada retrograda. Ello así, no tengo dudas que la última resolución adoptada, como todas las que la han precedido ha sido tomada en base a cálculos económicos y, posiblemente, políticos.

No hay que ser demasiado perspicaz para darse cuenta que la encendida reacción del Secretario General del gremio de los futbolistas, Sergio Marchi, ha obedecido a que la supresión de los descensos en la temporada actual y en 2021, tiene en mira achicar los presupuestos de los Clubes en punto a los salarios de los futbolistas. El perjuicio para el gremio de futbolistas es doble: Por un lado, el retiro o “jubilación” anticipada de muchos y, por el otro, la reducción de los salarios, por la sencilla razón que todos aquellos clubes que no tienen la exigencia de salir campeón (la gran mayoría) echen mano a los jugadores formados en sus divisiones “inferiores”. La eliminación de los descensos durante la presente temporada y la siguiente, como así el incremento de clubes participantes, habida cuenta el mantenimiento de los ascensos –lo cual es indiscutiblemente justo- implica un certamen con 26 equipos.

Mi primera impresión es que la pandemia que azota a la humanidad ha sido la excusa perfecta para plasmar una movida dirigida a evitar los descensos que ya se venía gestando desde antes del hecho excepcional que nos atraviesa. Es decir, una “jugada” que fortifica internamente al actual Presidente de la AFA, toda vez que se gana la adhesión de todos los comprometidos por el descenso para esta temporada y para la siguiente y, eventualmente, satisface un interés político superior, trayéndome al recuerdo aquella decisión de habilitar diez (10) ascensos simultáneos para conformar un torneo con 30 clubes.

La segunda reflexión es que, una vez más, se cambian las reglas del juego sobre la marcha, lo cual nunca trae consecuencias positivas y sienta malos precedentes. Alguien podrá preguntarse si existían otras opciones y mi respuesta es que, obviamente, las hay como siempre las hay en la vida. No tengo dudas en afirmar que ha sido una decisión extemporánea, pero ciertamente especulativa, anclada a la incertidumbre y la confusión reinante por la situación excepcional que padecemos. Tampoco abrigo reparo alguno en que ha sido una decisión perfectamente pensada, porque si hay algo que no les falta a los dirigentes del fútbol argentino es astucia.

Nada impedía postergar cualquier decisión sobre la continuidad o no de los torneos programados y el mantenimiento de las reglas preestablecidas, hasta tanto existiera mayor certeza sobre la fecha probable de reinicio de la actividad. De hecho, el torneo que comenzó a disputarse debía finalizar en el mes de mayo, con una duración de apenas dos (2) meses. Sumando el receso obligado por la Copa América de Selecciones, que ha sido suspendida, y la cancelación de las “vacaciones de invierno” para los futbolistas, prácticamente se estarían recuperando dos de los tres meses de suspensión del fútbol por la pandemia, si estimamos que entre mediados y fines de junio se podría retornar a los entrenamientos y la competencia, sin público.

En caso que no fuera así, igualmente sostengo que debería continuarse el torneo programado en las condiciones estipuladas, determinando la clasificación a copas y descensos por una temporada completa y no a medio camino. Por lo tanto, lo más sano y justo es continuar con la competencia programada para el primer semestre, sin cambios en las reglas y, en el tiempo que restara, organizar un campeonato “reducido”, tal como se prevé en el artículo 10° para las categorías de ascenso. Si se pueden organizar para estas, también se puede para la máxima división.

No se me escapa que el Comité Ejecutivo también ha evaluado el impacto en la distribución de los ingresos por derecho de T.V., que a partir de ahora tendrá 26 equipos y luego 28 para repartir. Seguramente, entre los que “pisan fuerte” este tema también ha sido parte del acuerdo y, como sabemos, el hilo se corta por lo más delgado. Por último, en lo que más nos interesa a los unionistas, mi impresión es que –por muchas razones que no viene al caso explicar y que tornarían demasiado extenso este comentario– la resolución adoptada no es favorable, ni desde el punto de vista de los objetivos deportivos, institucionales y económicos, ni desde el sentimiento de los unionistas.

RUBÉN DECOUD- GLORIOSO 89

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